[Texto publicado en el diario La Rioja con fecha 23 de junio de 2008]
El descubrimiento de un nuevo elemento
La concatedral de Santa María la Redonda de Logroño conserva las partidas de bautismo y la pila donde fueron bautizados los hermanos Juan José y Fausto Delhuyar, que ocupan por sus innegables méritos un lugar de honor en la historia de la ciencia, siendo el de mayor repercusión mundial el descubrimiento del wolframio. En tan sólo cuatro meses, desde junio a septiembre de 1783, consiguieron aislar el nuevo elemento químico a partir de una muestra de wolframita. Para ello fueron imprescindibles los hornos y el equipamiento científico con los que contaba el Laboratorium Chemicum asociado al Seminario Patriótico Bascongado que había fundado la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País en la villa de Vergara (Guipúzcoa). Fue en la revista de esta sociedad ilustrada, Extractos de las Juntas Generales de Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, que aquel año de 1783 se celebraron en la ciudad de Vitoria, donde los hermanos Delhuyar publicaron su descubrimiento con el que asombraron al mundo entero al lograr aislar un metal muy difícil de extraer de sus minerales con los medios disponibles en la época.
Los hermanos Delhuyar describen su hallazgo de una forma precisa y rigurosa con una prosa exquisita con tan solo ochenta y cinco palabras. Este texto constituye uno de los más hermosos ejemplos de literatura científica, que se recoge aquí con su ortografía original tal y como aparece en la página 80 de su trabajo científico: “Habiendo puesto otros cien granos de este polvo en un crisol de Zamora, guarnecido con carbonilla, y bien tapado, á un fuego fuerte, en el qual estuvo hora y media, encontramos rompiendo el crisol después de enfriado, (q) un boton que se reducia á polvo entre los dedos. Su color era gris, y exâminándolo con un lente, se veía un conjunto de globos metálicos, entre los quales habia algunos del tamaño de una cabeza de alfiler, cuya fractura era metálica, y de color de azero.” Es muy difícil reseñar un hallazgo tan importante con tan pocas palabras. El descubrimiento del wolframio se difundió rápidamente por Europa a través de las memorias científicas que tradujeron el artículo original al francés, inglés y alemán. En 1786, tres años más tarde del descubrimiento del wolframio, el gran químico y farmacéutico alemán Martin Heinrich Klaproth, que aislaría años más tarde el uranio, circonio y cerio, reconocía humildemente: “…hasta el presente sólo Hr. Elhuyar ha tenido el éxito de conseguir el metal”, refiriéndose a Juan José Delhuyar.
España ha inscrito su nombre entre las naciones que han aportado nuevos elementos químicos al enriquecimiento de la tabla periódica. Tan sólo trece países han contribuido con nuevos elementos químicos, España ha aportado el platino, vanadio y wolframio. El platino fue descubierto en el Chocó (Colombia) en 1735 por el científico y marino sevillano Antonio de Ulloa y de la Torre Giral, pero no pudo comunicar su hallazgo hasta el año 1748, por lo que algunos autores toman este último año como el del descubrimiento del platino. El vanadio fue aislado, por vez primera, por el científico y naturalista madrileño Andrés Manuel del Río Fernández en una muestra del mineral vanadinita de Zimapán (México) en 1801, aunque por diversos avatares su descubrimiento se lo atribuyeron al químico sueco Nils Gabriel Sefström, quien, realmente, lo redescubrió en 1830 –casi treinta años más tarde–. El único elemento químico descubierto en suelo español ha sido el wolframio, aislado por los riojanos de origen vasco-francés Juan José y Fausto Delhuyar Lubice. La importancia del aislamiento del wolframio en el contexto de la historia de la ciencia y la tecnología española hay que enmarcarlo en el ámbito de uno de los mayores logros científicos de todos los tiempos.
Una historia de espías
Este importante hito histórico se destaca en dos placas conmemorativas, que el viajero atento descubre en el número 3 de la calle Santiago de Logroño, una de las casas donde vivió la familia Delhuyar y en las que puede leerse “En esta casa habitaron los hermanos Juan José y Fausto Delhuyar Lubice, logroñeses ilustres por su ciencia, descubridores del metal wolframio. Homenaje del lnstituto de Estudios Riojanos en el segundo centenario de sus nacimientos MCMLV” y “El pueblo de Logroño a los hermanos Delhuyar en el bicentenario del aislamiento del wolframio. MCMLXXXIII", respectivamente. Esta estrecha calle del casco antiguo logroñés, acceso privilegiado a la iglesia de Santiago, acogió las primeras aventuras de estos jóvenes riojanos.
Cuando Juan José contaba tan sólo 23 años fue contratado por el Ministro de Marina con conocimiento del rey Carlos III como espía “científico” al servicio de la corona para averiguar el método con el que los ingleses fabricaban los mejores cañones de su época. A esta misión de espionaje, le acompañó su hermano Fausto como catedrático de Mineralogía y Ciencias Subterráneas en formación. Ambos visitaron diversos países europeos con el propósito de estudiar sus minas y fundiciones metalúrgicas. El destino inicial era la Escuela de Minas de Freiberg en Sajonia, una de las más afamadas del mundo. De ahí Juan José Delhuyar se dirigiría a la Universidad de Uppsala, donde siguió un curso de química avanzada con el célebre profesor sueco Torbern Olof Bergman. Mientras tanto, su hermano Fausto fue reclamado por la Bascongada para hacerse cargo de su cátedra en Vergara. Desde Suecia, Juan José debía introducirse en Inglaterra hasta llegar a su destino final que era la fábrica de cañones de Carron (Escocia). A causa de la guerra entre Inglaterra y España, no pudo llegar a la fábrica escocesa. Ante los prolegómenos de la paz a finales de 1782, hizo que el Ministro de Marina suspendiera la operación de espionaje. En los primeros meses de 1783, Juan José recibió la orden de regresar a España.
Celebraciones del 225 aniversario del aislamiento del wolframio
En 2008, celebramos el 225 aniversario del aislamiento del wolframio, un acontecimiento histórico protagonizado por dos hermanos riojanos ilustres. Para conmemorar este importante hito científico, y difundir la vida y obra de Juan José y Fausto Delhuyar se han organizado este año diversas actividades, varias de ellas desde nuestra comunidad. La Universidad de La Rioja acoge del 9 al 11 de julio la II Escuela de Verano sobre Historia de la Química, dentro los cursos de verano de esta universidad. Este acontecimiento está organizado por la Fundación Universidad de La Rioja y patrocinado por el Foro Permanente Química y Sociedad, la Real Sociedad Española de Química, la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), el Gobierno de la Rioja y el Sistema Riojano de Innovación. Durante esos días expertos de varios países impartirán conferencias divulgativas sobre los aspectos más interesantes de la Química. Ésta es una ocasión única para que aquellos riojanos interesados en la Historia, la Ciencia y la divulgación científica puedan disfrutar de unas conferencias de primer nivel.
La Real Sociedad Española de Química y el Foro Permanente Química y Sociedad han organizado el II Concurso de Cómics de Mendeléiev dedicado al 225 aniversario del aislamiento del wolframio por los hermanos Delhuyar. Hasta el 20 de junio, estudiantes de secundaria, bachillerato y universitarios pueden enviar sus cómics con un máximo de ocho páginas sobre la vida de Juan José y Fausto Delhuyar y el aislamiento del wolframio. Se puede obtener más información en la web de la FECYT: http://tinyurl.com/5yf2zb.
Uno de los actos más destacados de las actividades que se van a realizar para celebrar el 225 aniversario del wolframio es la conferencia que el Prof. Pascual Román Polo de la Universidad del País Vasco impartirá con el título “Espionaje y azar en el aislamiento del wolframio” a las 12 horas del día 11 de julio en la sede de la sociedad gastronómica y cultural “La Becada”, No se podría haber elegido mejor lugar para esta conferencia, ya que tendrá lugar en el número 3 de la calle Santiago de Logroño, donde vivieron los Delhuyar. Esta es una ocasión única para conocer este edificio, singular del casco antiguo logroñés del siglo XVI y reformado en el XVIII para unir dos inmuebles, que hoy acoge a la Sociedad Gastronómica “La Becada”. Este acto será posible gracias al patrocinio de las Consejerías de Educación, e Industria y Energía del Gobierno de La Rioja. Será precisamente al finalizar esta conferencia cuando se hará entrega de los premios del II Concurso de Cómics de Mendeléiev dedicado a los hermanos Delhuyar, cada uno de ellos reconocido con 600 euros en cada una de las tres categorías: a) alumnos de enseñanza secundaria obligatoria; b) alumnos de bachillerato y c) alumnos universitarios.
El apellido Delhuyar, como precisa el ilustre riojano Jesús Palacios Remondo y biógrafo de la familia Delhuyar, está muy presente en la toponimia riojana, dando su nombre a centros enseñanza, calles, revistas científicas e institutos de investigación de toda España. En Logroño, calles con su nombre y placas conmemorativas celebrando su nacimiento y su descubrimiento –a instancias del Instituto de Estudios Riojanos–, perpetúan la memoria de estos dos grandes científicos. A Fausto se le reconoce perfectamente en la Fuente de los Riojanos Ilustres por su capa y la redoma que sujeta en sus manos, mientras la fuente le moja la espalda. En 2008, se celebra el 225 aniversario de su gran contribución a la ciencia universal, el descubrimiento de un nuevo elemento que ocupa la posición 74 de la tabla periódica. Este verano los riojanos tienen la oportunidad de conocer mejor a estos paisanos ilustres con un buen numero de actividades científicas y culturales.
Javier García Martínez y Pascual Román Polo
Categoría: Ciencia, Historia, Concurso
martes, junio 24, 2008
La Rioja celebra el 225 aniversario del aislamiento del wolframio
Publicado por
AITRi
en
11:05 AM
1 comentarios
Vínculos a esta entrada
lunes, junio 16, 2008
Nuevas noticias sobre Ensaya'08
Nuevas noticias sobre Ensaya’08, IV certamen de divulgación científica Teresa Pinillos. El plazo para la presentación de trabajos finalizó el pasado 31 de mayo y han sido recibidos más de 200 ensayos aptos. Una alta participación que ha supuesto una gran alegría para los miembros de la asociación Nexociencia ya que pone de manifiesto que el certamen viene a cubrir una función necesaria dentro de la divulgación científica en español. Por otra parte, es de destacar también la variedad de procedencias de los ensayos recibidos. Así, un 30% de los escritos fueron enviados desde fuera de España, principalmente desde Latinoamérica, con lo que podemos asegurar que la difusión del certamen ha llegado lejos.
A partir de ahora llega el turno del jurado del certamen, que tendrá la dura misión de elegir un primer y segundo premio entre los ensayos recibidos y cuyo veredicto haremos público a mediados de octubre. Recordemos los nombres de sus miembros:
Jorge Wagensberg
Escritor y divulgador científico, es Director del Area de Ciencia y Medio Ambiente de la Fundación "la Caixa" y de la serie de pensamiento científico "Metatemas" en Tusquets eds.
Malen Ruiz de Elvira
Directora del suplemento "Futuro" del diario "El País".
Carlos Elías
Profesor titular de periodismo especializado en la universidad Carlos III de Madrid.
Mª Carmen Torres
Catedrática de la Universidad de La Rioja en el área de Bioquímica y Biología Molecular.
Javier García Martínez
Investigador Ramón y Cajal y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular en la Universidad de Alicante. Ganador del primer Certamen "Teresa Pinillos".
Para finalizar, nos gustaría agradecer la ayuda de todos aquellos que están contribuyendo a que Ensaya’08 sea un éxito. Desde los participantes, pasando por todos aquellos que nos han ayudado en la tarea de la difusión del certamen hasta los miembros del jurado que a partir de ahora tienen una ardua tarea. Muchas gracias a todos.
Categoría: Certamen, Divulgación, Nexociencia
Publicado por
AITRi
en
5:29 PM
0
comentarios
Vínculos a esta entrada
martes, mayo 27, 2008
La gallina de los huevos de oro
[Texto publicado en el diario La Rioja con fecha 10 de mayo de 2008]
En las frías montañas del noroeste de Suecia, donde el invierno es una oscura noche de ventisca que se alarga durante meses, vive un superviviente nato. Un campeón de la longevidad que ha sido capaz de soportar los rigores del clima subártico durante casi diez milenios y que sigue en pie con buena salud. Un ser vivo extraordinario con un aspecto nada particular; si se diesen un paseo por el bosque donde habita, no lo reconocerían. No verían más que un abeto rojo de unos cuatro metros de altura que no se diferencia en mucho de los jóvenes vecinos que le rodean. Pero, ya saben, las apariencias engañan. Bajo tierra es donde hay que buscar su secreto de la eterna juventud: un sistema de raíces que llevan vivas 9.550 años y que han tenido la capacidad de levantar sucesivos troncos, de una expectativa de vida de unos 600 años, que han ido relevándose en su imprescindible tarea fotosintetizadora.
Diez mil años de vida. Casi nada. Cien siglos de parsimoniosa existencia que abarcan innumerables generaciones de industriosos y voraces Homo sapiens. Y es que nuestra especie ha recorrido un largo camino durante este mismo período. Háganse una idea; más o menos al mismo tiempo que nuestro héroe germinaba, los habitantes de Oriente Próximo daban un paso trascendental en la evolución cultural del ser humano: las primeras domesticaciones de plantas silvestres y animales salvajes. Y si seguimos la sinuosa senda que lleva desde los albores del Neolítico hasta nuestra sociedad científico-tecnológica, nos topamos con que otros lejanos momentos estelares de la humanidad, como el nacimiento de la escritura o el descubrimiento del hierro, llegaron cuando nuestro protagonista ya era un vetusto árbol con una edad de cuatro mil años.
No sé a ustedes pero esta tremenda diferencia en escalas temporales me da que pensar. Porque, aunque este abeto rojo tenga el honor de ostentar el record de longevidad de un ser vivo, no es un caso aislado. En la misma cordillera sueca donde habita se han encontrado hasta una veintena de árboles de la misma especie que rondan los ocho mil años de edad, en Nueva Zelanda se están estudiando varios especímenes de otro tipo de coníferas de parecida edad y en el libro Guiness de los récords todavía aparece, con una marca de 4.800 años, un venerable pino erizo de las Montañas Blancas de California al que con toda justicia se le apoda Matusalén.
Lo que estos datos me dan que pensar es que el ser humano no es más que un recién llegado al desfile de la vida y que debería aprender de los que llevan en él mucho más tiempo. Nuestra especie ha progresado muy rápido y ha sido capaz de colonizar prácticamente cada rincón de la tierra firme del planeta pero su triunfo le está saliendo caro; se está produciendo a costa de la buena salud de la biosfera, que cada vez es más vulnerable. Y esto es algo que nos debería preocupar. Pero no por un sentimiento altruista hacia el resto de especies que pueblan La Tierra sino por puro egoísmo. Deberíamos recordar que para que el éxito de una especie sea duradero, no puede producirse a costa de la destrucción del ecosistema donde habita y del que obtiene los recursos que le permiten perseverar en la continua lucha que es la existencia. Eso es tanto como matar a la gallina de los huevos de oro.
¿Qué proporciona al ser humano esa gran gallina de los huevos de oro que es la biosfera? Hagamos un rápido recuento siguiendo la lista confeccionada por el naturalista norteamericano Edward O. Wilson en su libro «El futuro de la vida»: la regulación de la atmósfera y el clima, la purificación y la retención de agua dulce, la formación y enriquecimiento del suelo, el reciclado de nutrientes, la detoxificación y la recirculación de los desechos, la polinización de los cultivos y la producción de leña, alimento y combustible a partir de biomasa. Todos ellos bienes imprescindibles para la continuidad de nuestra sociedad y que solamente podremos seguir obteniendo mientras el medio ambiente no esté excesivamente deteriorado. Pero el problema de conseguir algo gratis es que uno olvida rápidamente su valor y eso es lo que nos ocurre. No nos damos cuenta de que dependemos totalmente del buen estado del resto de la vida del planeta que nos acoge ya que no hay manera de que nuestra ciencia y tecnología puedan reemplazar todos los servicios que la biosfera nos regala.
La vida se ha desarrollado en el planeta Tierra siguiendo su lenta pero continua evolución durante 3.700 millones de años; el Homo Sapiens sólo ha sido parte de ella durante los últimos doscientos mil, poco más que un suspiro a escala geológica. Como dejó escrito el científico y poeta Omar Khayyam «El mundo no era incompleto cuando nacimos,/ nada cambiará tampoco con nuestra ausencia». Pero nuestra especie sí que depende del medio ambiente en el que habita y de los recursos que la biosfera le brinda. Si queremos que nuestra estirpe tenga un futuro halagüeño deberemos frenar nuestra voracidad y comprender que el pan para hoy pero hambre para mañana de nuestro modelo de sociedad tendrá una pronta fecha de caducidad. La palabra clave en nuestro futuro tiene que ser desarrollo sostenible. No nos queda otra.
David Sucunza Sáenz
Categoría: Ecología, Biología, Ciencia, Noticias
Publicado por
AITRi
en
10:36 AM
1 comentarios
Vínculos a esta entrada
jueves, mayo 08, 2008
¿El primer europeo?
[Texto publicado en el diario La Rioja con fecha 5 de abril de 2008]
La semana pasada supimos que una nueva joya ha sido extraída de ese gran tesoro que esconde el yacimiento de Atapuerca. Nada menos que los restos humanos más antiguos encontrados en Europa: un fragmento de mandíbula que aún conserva varios de sus dientes y que perteneció a un homínido que vivió en esta sierra burgalesa hace más de un millón de años. Acaso uno de los primeros europeos. O una de las primeras europeas ya que el pequeño tamaño de la mandíbula parece indicar que se trató de una mujer.
Como todo gran descubrimiento, esta pequeña pieza arqueológica suscita un sinfín de preguntas. A bote pronto, ¿Cómo fueron los primeros homínidos que poblaron Europa? ¿De dónde vinieron? ¿Son antepasados nuestros directos o su linaje se extinguió en algún momento de la prehistoria? Adelantemos que no es fácil dar respuestas precisas a estas cuestiones. Los restos humanos encontrados en los múltiples yacimientos que hay esparcidos por el mundo no son lo suficientemente abundantes ni detallados y existen grandes saltos temporales entre ellos. Digamos que, de la gran película que es la evolución humana, solo tenemos acceso a unos pocos de sus fotogramas y hay que deducir el resto del metraje a partir de estos incompletos vestigios. Y, naturalmente, no todos los especialistas han llegado a las mismas conclusiones así que la controversia es grande.
A grandes rasgos, parece que la película transcurrió como sigue. Hace unos 7 millones de años el antepasado común de los seres humanos y los chimpancés habitaba en los bosques que se extendían por el África Oriental. Cuando un cambio climático transformó este entorno y provocó que el bosque fuese parcialmente sustituido por monte bajo y pradera, una fracción de aquel ancestro común comenzó a evolucionar hacia una forma de locomoción más eficiente en campo abierto: el bipedismo. Andar sobre dos extremidades permitía recorrer largas distancias con menor gasto energético, otear el horizonte para detectar posibles peligros y liberar las extremidades superiores. Esta evolución condujo hasta los conocidos Australopithecus, que consisten en no menos de una veintena de especies de homínidos que poblaron esa zona de África hasta hace un millón y medio de años y cuya capacidad craneana no difería a la de los grandes simios actuales. Este último detalle es importante ya que el incremento en el tamaño del cerebro fue precisamente lo que marcó el nacimiento de nuestra estirpe, el genero Homo. Los restos del primero de ellos, llamado Homo habilis, se han encontrado en Kenia y Tanzania y datan de hace unos dos millones y medio de años. ¿Por qué se dio este aumento de cerebro? No se sabe a ciencia cierta pero es probable que tuviese que ver con un cambio en la dieta, que pasó a ser más variada y rica en calorías. Lo que si está claro es que el aumento se tradujo en una mayor inteligencia ya que junto a los rastros de Homo habilis aparecen las primeras herramientas de piedra tallada.
“Poco” después, hace unos dos millones de años, la aparición del Homo erectus, al que le cabría la denominación de “el pionero”, inició la gran expansión del hombre. Previsiblemente evolucionado a partir del Homo habilis, aunque ambas especies convivieron en África durante unos cientos de miles de años, el Homo erectus tenía ya un tamaño corporal cercano al del ser humano moderno y un cerebro de aproximadamente la mitad. Suficiente materia gris para mejorar su fabricación de utensilios de piedra, y poder así complementar su dieta con carne, aunque no lo bastante para alcanzar otra gran conquista, el control del fuego, que tuvo que esperar hasta hace medio millón de años. En cualquier caso, armado con unas largas piernas que le permitían correr largas distancias y una gran flexibilidad en su alimentación, que le hacían capaz de soportar las penurias de los inviernos de climas más fríos, el Homo erectus comenzó su expansión por el resto de África, Europa y Asia.
¿Cuál fue su camino hasta Atapuerca? Desde luego no pasó por el estrecho de Gibraltar ya que sus capacidades cognitivas no le permitían una empresa de ese calibre. Generación tras generación fue poblando nuevos territorios y extendiéndose cada vez más. Hace 1,7 millones de años lo encontramos al sur del Cáucaso, en la actual Georgia, donde existe un magnífico yacimiento en el que se han desenterrado varias calaveras de este periodo. De ahí, puede suponerse que fue colonizando las zonas que rodean al mar negro y acercándose cada vez más al oeste de Europa. No existen fósiles que garanticen esta ruta pero sí han aparecido utensilios de roca tallada de hace un millón y medio de años en Francia e Italia. Y por el camino debió de ir evolucionando ya que los rasgos de la mandíbula encontrada ahora en Atapuerca, de una edad de 1,2 millones de años, son algo distintos a los de las de Georgia.
Dejemos el relato aquí. Ciertamente, aún quedan muchos avatares que contar hasta la llegada del moderno Homo sapiens pero creo que hemos tenido suficiente como para abrir boca. A los que todavía les pique la curiosidad, les recomiendo una pequeña excursión. Los riojanos contamos con la gran suerte de tener el yacimiento de Atapuerca a más o menos una hora en coche. Anímense y vayan alguna vez a su parque arqueológico<. Podrán ver en qué condiciones trabajan los paleontólogos que allí investigan y resolver muchas dudas sobre nuestros orígenes. Y lo que es mejor, les proporcionará un montón de nuevas preguntas que seguirán alimentando la innata curiosidad de todo ser humano.
David Sucunza
Categoría: Noticias, Ciencia, Antropología
Publicado por
AITRi
en
10:37 AM
2
comentarios
Vínculos a esta entrada
martes, abril 22, 2008
Concurso de cómics sobre los hermanos Delhuyar
La segunda edición del Concurso de Cómics de Mendeléiev está ya en marcha. Tras el éxito de la primera edición, centrada en la vida y obra del padre de la Tabla Periódica de los Elementos, Dimitri Ivánovich Mendeléiev, llega ahora una nueva convocatoria organizada por la Real Sociedad Española de Química y el Foro Química y Sociedad. En este caso, y conmemorando el 225º aniversario del aislamiento del wolframio, el concurso se centrará en los químicos riojanos Juan José y Fausto Delhuyar descubridores de este elemento químico.
El concurso está dirigido a estudiantes de enseñanza secundaria y bachillerato, así como universitarios. Los participantes deben basar su cómic en la época, vida y obra de los hermanos Delhuyar en un máximo de 8 páginas destacando los acontecimiento más relevantes. El formato es libre, en un tamaño DIN A4, en blanco y negro o color y se aceptarán formatos digitales o en papel. El jurado, formado por profesores e investigadores de Química y Ciencias, valorará la creatividad, el rigor científico, los aspectos artísticos y la originalidad. Se concederá un premio de 600 euros para cada categoría del concurso: enseñanza secundaria, bachillerato y universidad. La entrega de premios se llevará a cabo en la II Escuela de Historia de la Química en Logroño el 11 de julio.
Más información en:
http://www.rseq.org/pdfs/II%20ConcursoComicsMendeleiev.pdf
Categoría: Concurso
Publicado por
AITRi
en
6:24 PM
0
comentarios
Vínculos a esta entrada





Blog